viernes, 14 de diciembre de 2018

Pantallas y alimento



Nuestros diálogos rebotan en los cuencos de mis ojos
se repite cada sílaba y me aterra
no tener globos oculares
adentro
mi marcapasos
cae en síncopa
en las visitas coaccionadas a los meses
estos flashbacks
cuando tenía la casa en orden
cactus de floración lila en el alféizar
y el aroma a pino de las mayólicas
¡cómo olvidar esos domingos
despertando en el opiáceo de los súbitos gemidos
el televisor aún mostrando
las líneas de un arcoíris mudo!
era éste el reflector de nuestro sueño
pero tu voz aunque nasal y ya borrosa
tras una partida que causó solo dolor
lo que tarda oficialmente un duelo
no es hoy menos punzante
lluevo entonces bocarriba
el estruendo de este cuerpo
prisión en vela
mi marcapasos
porque llevo dos días
dos días
sin alimento ni medicinas
o un arcoíris de pantalla abandonada
por dos testigos sobrios
que al pulsar de la mañana amanecían tambaleándose
buscándose los muslos
jugando el ajedrez de los sonámbulos desnudos
sabiendo que a la muerte de cualquiera de nosotros
el otro quedaría en su retórica
ante un teclado sin la eñe
hilvanando estos reclamos en Verdana
que solo hacen las veces de una náusea
sobre los techos.