De pronto
arden gotas en los poros
es la metamorfosis
levantarse / sacudirse de las hostias
la vergüenza inculcada
porque ante mi caída de espaldas
a mano propia
me dices que no debo
temer al hombre
que soy ahora
que aunque no quiera
seré siempre
Yo solo puedo
andar de lado como los cangrejos
tú sin embargo me acompañas
parece nulo en ti el efecto de la horca
la hoz y el estallar de mis pulmones
me dices
que nada de eso es un problema
Hoy solo quiero
abrir la caja de música en el pecho
y aunque tienes pavor a las agujas
yo sé que miras dentro
más hondo que el hueso
te pido que muerdas
Hoy no tengo tu espalda resignada
en sus omóplatos
ni en la palidez del pelo
sino los brillos cálidos del fin de un invierno
en tu caminar hacia mi sombra / mi hogar
donde marcamos la rutina del reencuentro
ambos con la cúpula del miedo
por sobre nuestras cabezas
Yo no puedo
escribir una carta de amor
sin que el terror al hombre que soy
y siempre seré
vacíe sudores sobre el agua
de esos que yo veo
envenenar
a todos los peces
Pero sí puedo
decir
Amor
aun con el grito del papel y la pantalla
el caos / la lucha libre
Yo sé
que la palabra queda
así salga vomitando todas sus letras.