Llevo hacia el otro lado
de un río mecánico
solo a quienes cumplen la promesa
de viajar en absoluto silencio
así se lancen a cruzar acompañados
no tolero que conversen o se miren
porque es mi barca
nadie más podría
cargar con ellos
A veces
me he encontrado a mí mismo
azul y fresco al fondo
hogar de peces rojos diminutos
mamando del caudal que los aprieta
son ellos la carta en relieve
que me recuerda el objeto de esta vía
que soy el pescador y no un barquero
Mi amor por el silencio
protege al río siempre y cuando esconda
con devoción mis ganchos
para hincarlos tras sus giros de veleta
en la carne de los peces diminutos
rojos
mientras mamando del caudal que los aprieta
conocen una que otra muerte.
