son mañanas y tardes como ésta
así de cóncavas
horas que aletean sucedáneas
con la textura de tu aceite entre mis dedos
me despierto ensalivándome las palmas
de ambas manos
aquí manchaste águila mi cama
aquí el teclado con rastros de uñas cortadas
aquí tus poros y células muertas
pareciera que te esmeras
en dejarme estos retazos comestibles
para cuidarme a distancia
a veces somos bueyes muy sedientos
expuestos cabizbajos levantando
mares rojos en el lago con las lenguas
siempre comes y te quedas dormida
cuando yo despierto solo entre los árboles
ensalivándome las palmas de ambos cascos
