sábado, 8 de junio de 2019

Magenta y dorado


La paleta constituye un buen aislante
se come los aceites que me ondulan y separan
los Caspios del Valhalla estos parásitos
al tinturar el cuerpo que se ofrece
inerte en vello y rúbricas humanas
pretenden someter el caballete
donde no rabian mesuras
me agota el contrataque
quiero estamparles fuego en las sonrisas
porosa y fresca
la carne de estos hilos en el lienzo
se corta ante el empeine de mis manos
ya voy echando sangre por los ojos
la boca se me espuma
enmasculando intrusos que preguntan
cualquier palabra estúpida
hilando con las uñas un destello en esta puerta
la flama de una cresta que ensordece
deseo acantilados donde el hueso se les rompa
a ver si en el estruendo de esas sepias se me borran
y ante mi vista cierran las persianas
no quiero ya rituales compañía
adversa en esta plaga donde llueven
la migraña
la ciática y el frío que precede a toda náusea
Me lanzo hacia una balsa que va sola
cuesta arriba
hoy llevo entre los dedos el magenta
y el dorado
que el soplo de pavores me recluya
entre otros muros altamar y me acabe
porque no seguiré amando
huyendo.