En esta habitación donde se exhala
más de lo que se absorbe
también es el sudor un río ancho
que sin ahogar nos baña
cruenta ribera en dos extremos que se vuelven
inalcanzables a las manos
Una fricción que tarda
lo que erosionan las corrientes fluviales
en los muros de lava sólida
ha venido hasta nosotros a quedarse
mar nuestro de rutina en opio
que dolerá sin duda el día que se vaya
Los bramidos no se ahogan con el agua
me tapas tú la boca
mientras alumbra en la cortina esta ciudad
que nos sepulta en pánico
carne de siempre dentro
no permitas que esta celda se nos abra.
