Lo que aquí
tenemos
son los brazos de una cama sujetándose
a las mayólicas del piso como un Atlas
tendido con la boca entreabierta
exhausto
salivante
sobre la galaxia
porque todos
hasta el más romano de los dioses
alguna vez se cansan
Esos brazos aunque solo cuatro
me han encerrado
sin dejar siquiera el agujero de una lástima
para que alguien me alcance un plato
de lata con batidos de harinas y de azúcares
mientras las horas pasan
y entonces de los huesos
le brotan al coloso
unos barrotes
Son los árboles
más veloces
que alguna vez vi crecer
como en las cámaras
de algún cineasta obsesionado con el ciclo
de las raíces las flores y las ramas
Las contracciones me alcanzan
nacen una y otra hija de mi cabeza
tengo el cabello ensangrentado
cada una de mis nuevas descendientes
será presa de quien dio la toda la espalda
por la Tierra y ahora yace
impasible en su momento de vendetta y relevancia
ensayando su labor de carcelero
Qué dolor de parietales
mientras yo sigo pariendo
y espero que alguna de ellas
en su herencia genética
haya nacido con un plato de lata bajo el brazo
aunque esté vacío
por completo
pero que tenga el brillo de los metales limpios
y bellos.
Postdata: Se te ve tan feliz y bella posando junto al reno en el océano de las compras de diciembre. Tienes la batuta en esos ojos que ya no lloran. Tienes también al toro por las astas. Tu padre, tu madre y yo querremos conservar esta postal de vicario orgullo para siempre porque aunque ya sea muy tarde para cuerpos como los nuestros, tú recién comienzas. La historia no se repetirá contigo. Celebro que brilles, aunque no sin cierto egoísmo en la tristeza, aunque sí celebro que brilles.
