sábado, 14 de marzo de 2020

Acuario


luego de muchas idas y venidas semanales
entre febrero y enero
esperaba por fin poder hablarte
pero tengo
la boca
llena con las sombras de los peces
que revolotean en alto
como pájaros ciegos

mientras tanto
tu imagen y semejanza
respiran en blanco romano

ahora agitas el cuello fuera del agua
pero también te consumen los deseos
de abrir la boca

yo soy un caballo mudo cada vez que me amarran
los caprichos de invisibles jinetes tarareando
porque el ansia me cubre las pestañas

las sombras de los peces permanecen allí mismo
aunque ahora muestran hondas
contornos de tarántula

llega a mis ojos un sonido
canción de caracolas
tumbando a su paso los árboles más robustos
es el azote de algún dios

yo que solo quiero
levantar muros
que nos preserven
acabo de tejer telas de araña con los dientes
como alguna vez planeamos
para sujetarnos a las paredes
los árboles
y las sombras de los peces

miércoles, 11 de marzo de 2020

Cosechando tempestades


Después de azotarnos por siete semanas
llegó la tempestad
al Gólgota

Dejó en la orilla una silueta
patrón que se repite a lo largo de la costa

Estas figuras las trazaron sin quererlo
quienes se marcharon agitando las aletas
sin haberse despedido de la madre

Ágora de presencias fugaces
y costillas de hierro
cuánto quisiera en tus arcos ardiendo
contraer la existencia a un solo punto
después de beber temporales
pues no solo se ahoga la vida
sino el goce de vivirla jadeando
apuntando a borrar huellas
donde alguna vez posamos
los dos pies juntos.

miércoles, 4 de marzo de 2020

Compañeros


Nadie me dijo al oído las cosas
en vez de eso
una banda en calor de tambores
gritó con la estridencia de las horas partidas
palabras suficientes
para vivir un día más
a salto de mata

Así una vida gobernada por megáfonos
sin rostro
avanza estirando los brazos de un ciego
a través del laberinto y los semáforos

Nuestras vidas
compañeros
son carne de cañón para quien ama
experimentar con animales

Somos nosotros
altar viviente
donde se ejecutan las ofrendas
donde se nos cierra la boca
para negarnos el acceso al alimento
y el derecho  a la palabra.

domingo, 1 de marzo de 2020

Crisálida


Yo la llamaba Crisálida
y ella tarareaba con los labios cerrados
siempre que estaba nerviosa

Había abrazado la paz de su infancia
-memorias caídas de su único árbol
como misiles de secoya-
para jamás soltarla de entre sus brazos
y así entre canturreos su zona
de comfort pálida
giraba en la jaula del pecho
era un gorrión de lumbre
o una luciérnaga
para todos quienes teníamos
de alguna forma
la paciencia se sentarnos a observarla

Crisálida detuvo tempestades enteras
con las palmas de sus manos
era una niña fuerte como las cuerdas
que se preparan
en las cavernas
para salir armados al patio de la horca

Con ademanes de princesa combatía los embates
del clima de la mente y de su exhausto compañero

¡Ah por la noche besaba con la humedad de los pantanos!

Crisálida era un hada en el desgaste de los pasos
hacia la propia muerte

Jamás se fue del todo

Dejó su vidrio frágil
con la inscrición "Rómpeme
en caso de que llore en do menor una esperanza"

Yo dejé una llave en su escritorio

Así aullamos a la luna cuando estamos enfermos
y mantenemos ambos la conciencia saludable
si es que después de despojados de recuerdos
son la transparencia y el discurso sobrio
privilegios
aún alcanzables.

viernes, 28 de febrero de 2020

Cómo atardece cuando es mayo


Hoy martes
Hemos venido a la mesa
De pronto amados compañeros de desgracia
Porque sabemos cuidamos las espaldas
Fugados y traslúcidos cogemos los cubiertos
Noto que finges calma
Noto también que jamás pides ayuda
Por sobre nuestras cabezas
A la pálida intemperie
Salpican todavía llamaradas solares
Hemos amanecido tantas veces aquí mismo
Con los ojos al cielo
Aunque insistas en decirme con las cejas
Que no ha pasado nada
Que son gatos peleando
O que sopla el viento
Siempre buscas convencerme
Como si yo no conociera mis propios pavores
Yo guardián de mis helechos y mi propio barro
Llevo tanto tiempo anclado en esta misma fortaleza
Que he visto sudar inútilmente los amagos
De rescatistas examantes y ángeles
Mientras los puentes arden con cada fracaso
Y las sombrillas giran en el patio
Buscando generar huracanes
Para sentir en la cara
Que de verdad sopla el viento
O son gatos peleando.

viernes, 21 de febrero de 2020

Los hogares del pecho


La nostalgia mueve verdades
que se sepultan a sí mismas bajo un árbol
y para completar el estigma
todas las cavidades de mi cuerpo
parecen entonces invadidas
por remanentes bárbaros

El esgrima continúa mientras callan venerables
corazones de zorro

Hay que ser mudo y ciego cuando atacan
estos zarpazos como frenos a la vida
porque toleran la carne cuando es vulnerable
y sin embargo gustan solo
de bocas y ojos como adornos
en la cara

Así combatí a ratos la nostalgia
extrayendo de mí mismo los deseos de expresarla
eligiendo no ser nunca
maestro de nadie
hasta que la cadena de los años
hizo valer mi derecho a recibir en la columna
las lenguas de fuego con que besan
las estudiantes
el ardor alucinógeno que trae una cintura
al derramarse sola sobre el resto de la carne
y fui adoptando estas ofrendas
bajo mis alas.

Hoy he abierto los párpados
y aun despierto los sueños me rebalsan
llenándome las venas en secreto
pero no hay nadie
a mi lado
será porque en mi pecho
no existen los hogares.

El beso de un Acuario


Incluso la más alta de las dudas
esconde una certeza
lo sé a raíz de graves episodios
en los que ni el retardo emocional congénito
que a ambos nos mata
pudo barrer bajo la alfombra estas montañas
de verdad seca


Hoy es viernes y he venido a despedirme
con el beso de un Acuario
ante las faldas de la misma cordillera
donde alguna vez dudaron
de mi palabra y mis actos

Sé que esta vez será la última
porque en los rostros que me auscultan
muy lejos de la paz de un cirujano
distingo el ademán de despedida
propio de quienes fuerzan una tregua
y yo que nací para la guerra
no tengo otro escenario:
me voy pero me quedo


Es lo que siempre hacemos
quienes nunca seremos bienvenidos


Me voy pero te beso y no recuerdo
cómo es que llegamos
tan lejos a pesar de ya estar muertos
antes de siquiera
soñar con un principio.